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¿Qué tienen en
común la Base Aérea de Málaga y el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga
(antiguo Mercado de Mayoristas, hoy día bien de interés cultural)?
¿Y la Base Aérea
de Málaga y el Cuartel General del Aire?
A las dos primeras
preguntas se podría responder fácilmente desde un punto de vista simplista. En el primer caso, ambas están situadas
en la ciudad de Málaga, y en el segundo, se trata de organismos del Ejército del
Aire. Pero podríamos complicar la pregunta buscando la relación entre el Cuartel
General del Aire y el citado Centro de Arte Contemporáneo. Y aún podríamos
seguir así:
¿Qué tiene en
común la Base Aérea de Málaga con el cine Callao de Madrid, con el Aeropuerto de
Barajas?, y un largo etc.
Desde luego, la
relación no es tan simple. Para averiguar cual es el nexo de unión,
debemos investigar la ingente obra de un arquitecto madrileño:
La Torre de vigilancia del Aeródromo
de El Rompedizo
Al
producirse la sublevación militar de 1936, el Aeropuerto de Málaga quedó
convertido en Base Militar.
El
alejamiento pocas semanas después del frente bélico, las buenas condiciones
meteorológicas y las necesidades de personal del Ejército del Aire promovieron
la creación en El Rompedizo de una Escuela de Tripulantes y Observadores y, a la
par, una Escuela de Especialistas, para las cuales se inició la construcción de
nuevas dependencias. Entre estas instalaciones, ocupó un lugar preferente la
torre de vigilancia para el control del aeródromo, que fue inaugurada el 9 de
febrero de 1938.
Situada en el extremo sur del frente de hangares, orientada al campo de vuelo,
su situación permitía divisar la totalidad de los terrenos del precario
aeródromo y servir de referencia a los pilotos que aterrizaban y estacionaban
frente a ella.
Era
condición de la torre estar alejada del resto de las edificaciones para ser
visible desde todos los puntos del campo, ya que eran los pilotos quienes debían
divisar las señales que el vigía hacía desde la terraza de ésta con las
instrucciones de operación.
La
torre de vigilancia construida en 1937 en El Rompedizo es un bello edificio del
más puro estilo racionalista. Compuesto por
cuatro prismas secantes entre sí, la
posición relativa de estos y su tamaño relativo dibujan una imaginaria
escalera
desde sus caras norte, este y oeste que asciende hasta el punto de observación
que mira al campo de vuelo, como queriendo emular el vuelo de las máquinas
voladoras que se posan a sus pies.
La
sencillez de sus líneas geométricas le confiere una sobria elegancia.
Aprovechando el desnivel del terreno, el edificio se completa con una
semiplanta
en la que se apoya, de forma semicircular, a modo de proa, que contrasta de
forma magistral con el conjunto ortogonal del resto de piezas del edificio.
La
torre de vigilancia de El Rompedizo agrupaba todos los servicios de vuelo. En su
tercera planta se encontraba el puesto de observación, formado por un pequeño
espacio cúbico con visión por sus cuatro laterales y rodeado de una terraza para
uso del vigía. Las otras plantas acogían los servicios de información
meteorológica, autorizaciones de vuelo y comunicaciones, y una pequeña salita
donde se atendían los vuelos comerciales. Desde la terraza situada sobre la
planta semienterrada se accedía al campo de vuelos por dos escaleras laterales,
mientras los pasajeros esperaban la llegada de los aparatos en un porche
cubierto junto al edificio.
El
conjunto de la torre de vigilancia y demás instalaciones de la Base Aérea fueron
obra, casi con toda seguridad, del arquitecto D. Luís Gutiérrez Soto.
Para apoyar esta
afirmación, debemos estudiar la figura y la obra del arquitecto madrileño D.
Luís Gutiérrez Soto, quien dijo en una ocasión que la arquitectura es un
"arte eminentemente social, al servicio de los hombres y de la humanidad".
Si hablamos de su
obra, deberíamos decir su ingente obra, pues diseñó más de 600 edificios, como
la piscina de Las Arenas de Valencia, el edificio Fénix del Paseo de la
Castellana de Madrid, el castizo bar Chicote (Madrid 1931), el cine Callao
proyectado en 1926, el primer aeropuerto de Barajas (Madrid 1930).
En la época en que
se construyó la Torre de Vigilancia, Luís Gutiérrez Soto era ya un reconocido
arquitecto adscrito a lo que se llamó Movimiento Moderno, habiendo realizado
construcciones tales como el Cine Europa (Madrid 1928), el Cine Barceló (Madrid
1930) y el Cine Ronda (Vitoria 1935) entre otros.
Fue uno de los
máximos representantes del Racionalismo y, para muchos, el mejor de los de
Madrid. Gutiérrez Soto se había titulado en 1923 y formaba parte el grupo
denominado por Carlos Flores Generación del 25. Todos ellos eran estilos muy
diferentes, pero con el Movimiento Moderno y una voluntad renovadora como
denominador común.
Hemos dicho que la
Torre de Vigilancia de El Rompedizo, se construyó en 1937 y se inauguró el 9 de
febrero de 1938, veamos pues la primera coincidencia temporal que nos permite
afirmar la autoría de nuestra torre.
El
Mercado de Mayoristas de Málaga
Hace referencia a la
Ciudad de Málaga y la construcción de un Mercado de Mayoristas en el
solar existente en los terrenos ganados al río Guadalmedina
entre las calles Benítez y Alemania y
que fue proyectado en 1927. Sin embargo y debido a motivos presupuestarios, no
fue hasta 1939 cuando comenzó la construcción del edificio, después de que el
proyecto Aviación de Luís Gutiérrez Soto (Madrid, 1900) y Juan Jáuregui
hubiese ganado el concurso de ideas convocado previamente por el
Ayuntamiento de
Málaga en 1937. El
Mercado fue inaugurado en 1942.
Aunque
el Mercado de Mayoristas fuera uno de los primeros edificios inaugurados en la
posguerra, Gutiérrez Soto no tuvo problemas a la hora de manifestar en esta
construcción un depurado estilo racionalista tan característico de épocas
anteriores.
El
edificio del Mercado de Mayoristas, hoy
Centro de Arte Contemporáneo de
Málaga, se define por su funcionalismo severo, de líneas rectas y cuerpos
cúbicos. La forma triangular del solar se respeta en sus tres plantas: sótano,
baja y primera.
La
alternancia de volúmenes que lo caracteriza se expresa en la superposición de
cuerpos de distintas dimensiones que resaltan su horizontalidad, acentuada por
los porches laterales que cubrían las zonas de descarga y la marquesina de la
fachada posterior y sólo contrastada por la torre.
Esta
singularidad hace del edificio un enclave único que, tras haber pasado por un
período de inactividad, ha visto reanudado su funcionamiento, aunque esta vez
las obras de arte y sus espectadores sustituyen al vaivén de mercancías y
comerciantes.
En
1987 el antiguo Mercado de Mayoristas fue declarado Bien de Interés Cultural,
aunque no fue hasta marzo del año 2000 cuando comenzaron las obras de
rehabilitación del inmueble para convertirlo en lo que hoy es: el CAC Málaga.
Veamos la segunda coincidencia temporal:
La Estación de viajeros del
aeropuerto malagueño
A lo
largo del año 1938, y estimulados por los servicios aéreos de la compañía
italiana Ala Littoria, el Ayuntamiento de Málaga inició las gestiones ante la
Jefatura del Ejército del Aire para que esta se hiciese cargo de la redacción de
un proyecto para la
estación de viajeros del aeropuerto malagueño.
La Jefatura del Aire vio con buenos ojos la idea,
que permitía segregar los servicios civiles que venían realizándose en la base
aérea, de la actividad militar propiamente dicha.
El proyecto
fue encargado al arquitecto madrileño Luís Gutiérrez Soto, quien con
anterioridad había realizado el proyecto del terminal de pasajeros del
aeropuerto de Madrid Barajas, como resultado del concurso de 1929, y que en
aquellos momentos estaba incorporado al Ejército del Aire con la graduación
de capitán, dato que contribuye a despejar cualquier posible duda sobre la
tesis de la autoría de la torre de vigilancia.
(simultáneamente, y como ya hemos dicho, Gutiérrez Soto resultaría ganador del
concurso convocado por la Comisión Gestora Municipal para la construcción del
Mercado de Mayoristas y al que se presentó con el lema "Aviación".
También firmaría en 1939 el arquitecto madrileño el proyecto del edificio del
Instituto Provincial de Higiene)
El
inicio de las obras de la
estación de viajeros no se realizó hasta el mes de
febrero de 1940 y, en el transcurso de éstas, el presupuesto inicial del
edificio de 169034 pesetas se vio incrementado a más del doble. Este problema
presupuestario obligó a paralizar las obras en varias ocasiones, siendo
finalmente el recién creado Ministerio del Aire quien las concluyese en las
últimas semanas de 1948.
Las
obras complementarias de arreglo del campo de vuelo apenas alcanzaron al saneado
y la compactación del terreno frente a la estación civil, configurándose un
pequeño estacionamiento de aeronaves y
una pequeña pista de rodadura, esta
última con el objetivo de impedir que los aviones se “clavasen” en el arcilloso
suelo de El Rompedizo en los días de lluvia. Concluidas las obras del campo de
vuelo, El Rompedizo quedó oficialmente constituido como aeródromo aduanero
abierto al tráfico internacional en julio de 1946. Con posterioridad pasaría a
ser calificado como aeródromo permanente, al tiempo que se publicaban las
primeras cartas aeronáuticas de aproximación al aeródromo malagueño en 1950.
Ya hemos visto que el nexo de unión entre la Base
Aérea de Málaga (su Torre de Control o Vigilancia) y el Centro de Arte
Contemporáneo, el cine Callao de Madrid, el aeropuerto de Barajas y otra muchas
obras, es precisamente su autor, el arquitecto D. Luís Gutiérrez Soto.
Nos falta por ver la relación entre la Base Aérea
de Málaga y el Cuartel General del Aire, en su día el Ministerio del Aire, nexo
de unión a mi juicio muy importante, desde un punto de vista de la historia y
cultura aeronáuticas y que no podía ser otro que el arquitecto D. Luís Gutiérrez
Soto.
El Cuartel General
del Aire (texto extraído de la
Página Web del Ejército del Aire)
La necesidad de un
espacio amplio y despejado para ubicar el Cuartel General del Ejército del Aire
hizo inviable su construcción en la zona Centro de Madrid, por ello, la solución
la dio el emplazamiento de la antigua Cárcel Modelo, construida a finales del
siglo XIX junto al Parque del Oeste, diseñado por Alberto Aguilera.
El solar
resultante del derribo de la Modelo, que resultó dañada durante la Guerra Civil,
fue adquirido al Ayuntamiento de Madrid por 3.607.001,33 pesetas, es decir, a
146 pesetas el metro cuadrado. Rápidamente se confeccionaron los distintos
proyectos arquitectónicos, de ellos fue elegido el elaborado por el
arquitecto Luís Gutiérrez Soto, y el 10 de diciembre de 1943, con ocasión de
la festividad de la Virgen de Loreto, Patrona de Aviación, se puso la primera
piedra, acto al que asistieron, entre otros, el Ministro del Aire en esa época,
Don Juan Vigón Suero-Díaz y el alcalde de Madrid Don Alberto Alcocer y Rivacora.
Si bien el
edificio no quedó terminado hasta 1958, a lo largo de la década de los cincuenta
ya habían sido ocupadas distintas dependencias. El coste total de la
construcción ascendió a más de 246 millones de pesetas.
El Cuartel General
del Ejército del Aire es un edificio de gran empeño monumental. Luís Gutiérrez
Soto, reputado arquitecto madrileño e influido por el racionalismo alemán de
Paul Bonatz, con el que consultó el proyecto, conjugó en su obra la tradición
escurialense y el monumentalismo germano con sus maneras propias y su manejo del
ladrillo en combinación con la piedra, de tradición dieciochesca.
Los elementos que
más críticas suscitaron fueron las cuatro torres culminadas de pizarra que,
siendo las piezas que más recuerdan al Monasterio de El Escorial, hicieron
conocer al edificio como "Monasterio del Aire". Asimismo, por sus proporciones,
fue cuestionada la portada principal a la que se acusó de no integrarse
suficientemente con el resto del conjunto. Por último, parece que quedó
insuficientemente armonizado urbanísticamente el Ministerio del Aire y sus
anexos con los aledaños. Pero, indudablemente, las referencias al Monasterio
filipense, ciertos efluvios de Juan de Villanueva, autor del Museo del Prado, y
su parentesco con la Plaza Mayor, hacen del Ministerio del Aire una edificación
muy madrileña.
Como conjunto
urbanístico, el Ministerio y sus anexos constituyen un excelente vestíbulo de la
ciudad para los viajeros que entran por la Carretera de la Coruña. Los
alrededores quedaron completados con el Arco del Triunfo y el Monumento a los
Caídos.
El edificio
principal, el Cuartel General actual, se construye sobre una planta rectangular,
cuyo interior se divide en tres patios de los cuales el central o de Honor es el
más importante monumentalmente. Estos tres patios logran la completa iluminación
de todas las dependencias interiores. El patio central comunica con el vestíbulo
principal, que, por medio de una doble escalera que constituye uno de los
mayores logros del interior, da acceso a la planta noble, en cuyo centro se
sitúa el magnífico salón de honor, al que franquea un vestíbulo cuadrangular
custodiado por los cuatro evangelistas. Dos de las cuatro tallas de los
evangelistas eran antigüedades en madera, las de San Mateo y San Lucas. El hoy
General Martín Sampedro fue el autor de las de San Juan y San Marcos, siguiendo
las directrices de Soto y procurando una unidad creadora con las ya
existentes.
El Salón de Honor
es el espacio interior más importante del edifico. Sus paredes de mármol negro
le confieren una gran sobriedad y grandeza, que contrasta con la riqueza de las
puertas talladas de madera. Su bóveda, decorada con pinturas de Pardo Galindo
inspiradas por Tiépolo, canta a las glorias de la Aviación. El amueblado de este
salón y de los dos adyacentes, el de Ministros y el de Aeronautas, responde al
gusto de Soto por las antigüedades y recoge piezas de lo más noble del
mobiliario español y otras diseñadas por el propio arquitecto.
El remate del
conjunto monumental lo constituye el monolito dedicado al vuelo del Plus Ultra,
situado justo enfrente de la fachada principal y realizado por Gutiérrez Soto
con figuras y relieves de Rafael Sanz Rodríguez. La cúspide del monolito está
coronada por un águila en disposición de desplegar las alas. En la parte
delantera se sitúa la figura principal de la Victoria, diosa romana del Triunfo,
que sostiene el planeta Tierra en su mano derecha. En el costado izquierdo se
representa a Pegaso, el caballo alado nacido de la sangre de Medusa tras ser
decapitada por Perseo. En el costado derecho del basamento, cuatro damas que
representan a la Grandeza, la Historia, la Gloria y la Fama elevan su mirada
hacia la Victoria. Finalmente, la parte posterior recoge un relieve en el que el
Plus Ultra vuela sobre el mar protegido por un ángel.
El
Monumento a los Caídos que preside la lonja principal fue ideado para conmemorar
la primera víctima de la aviación española, el capitán Celestino Bayo Lucía,
muerto en 1912. El conjunto, de estilo romántico y en el que se representa una
mujer que simboliza a España, un aviador y la Historia en actitud escribiente,
fue obra del capitán de Infantería Manuel Delgado Brackenbury. La idea de
inscribir los nombres de los caídos de la aviación fue abandonada en 1922 con
sólo 42 nombres. Inaugurada en 1918, por el Rey Alfonso XIII en la Plaza del
Marqués de Cerralbo, fue trasladada en 1973 a los jardines del Cuartel General
del E.A. del Paseo de Moret. En 1995, con motivo de la construcción del
intercambiador de transportes de Moncloa, se restauró y trasladó el Monumento a
los Caídos a la lonja principal del Cuartel General, siendo inaugurado por Su
Majestad el Rey el día 12 de diciembre de 1995.
En
resumen, el Ministerio del Aire, hoy Cuartel general del Ejército del Aire,
constituye uno de los hitos arquitectónicos recientes más importantes de Madrid
y, desde luego, un ambicioso proyecto de perdurabilidad.
Luís Gutiérrez Soto
(1900-1977)
Desgraciadamente la obra del arquitecto madrileño muy vinculado a la alta
burguesía, a cierta aristocracia española y a los núcleos de poder económico
franquista, no aparece en las revistas de arquitectura recientes, no está de
moda. Precisamente ésta es una de las razones que hacen aconsejable una lectura
actual de su obra, sobre todo si se relaciona con la gran influencia que directa
e indirectamente ha tenido la producción de Gutiérrez Soto en la arquitectura
que configura las ciudades en que trabajamos y vivimos hoy en día.
Famoso
por ser el más prolífico de los arquitectos españoles, quien desde 1923 hasta
1977, año de su muerte, realizó más de 600 edificios. Con un oficio apabullante
y que marcó todo un estilo que aún vemos en toda España.
Modelo
de arquitecto español. No en vano fue decano del
Colegio de Arquitectos de
Madrid y presidente del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España.
Se trata del modelo de arquitecto profesional y profesionalista, preocupado por
satisfacer los requerimientos del cliente y de hacerlo de un modo eficiente
empleando racionalmente los medios materiales y los recursos estilísticos
puestos a su disposición. Esta voluntad de adecuación de la arquitectura a las
condiciones impuestas por el entorno económico, social y cultural, apoyada en
actitudes eclécticas que consideran indiferentes, sustituibles e intercambiables
entre sí los distintos lenguajes arquitectónicos, sigue estando presente en la
práctica cotidiana de nuestra arquitectura.
Epílogo
La Base Aérea de Málaga, que
formó parte de lo que en su día fue el Aeródromo histórico de El Rompedizo, está
íntimamente relacionada con edificios y construcciones tales como el Cine Callao
de Madrid, el Edificio Fénix, el primer Aeropuerto de Barajas, el Centro de Arte
contemporáneo de Málaga, y con algo tan
importante para los miembros del Ejército del Aire como es su Cuartel General. Y
todo ello representado en su sencilla torre de control, en su día Torre de
Vigilancia de El Rompedizo, la primera de una serie de tres torres para el hoy
día Aeropuerto de Málaga, decano de los aeropuertos españoles, aeropuerto que a
lo largo de su historia ha recibido también tres denominaciones: El Rompedizo,
Aeropuerto Joaquín García Morato y Aeropuerto de Málaga. Y todo ello por
compartir como autor a D. Luís Gutiérrez Soto. Quizás algún día, nuestra vetusta
torre de control merezca el reconocimiento que en su día mereció el antiguo
Mercado de Mayoristas de Málaga, y sea declarada bien de interés cultural.
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